Hoy es un día amargo, como lo fue ayer también, y antes de ayer, y….

Pero nadie lo sabe, solo los que me conocen y saben que no es normal que esté así, que hay algo que me tiene que pasar. A veces, me jode ser tan expresivo, tener de cara el espejo de mi alma, porque si alguien me mira, sabe si estoy bien o si estoy mal. Sabe si miento al decir que estoy bien y sabe que si yo contesto “estoy bien, como siempre” es porque hay algo que me atormenta.

Hoy podría escribir, aunque no tan bien ni con tanto éxito, un poema como Neruda. Aquel que empieza… “Puedo escribir los versos mas tristes esta noche…”

Y de hecho los voy a escribir, hoy, los versos mas triste.

POEMA XX (De Neruda)
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo

(Pablo Neruda)

Y sé que me pondré bien, que no dejaré de luchar hasta lograr una sonrisa sincera en mi cara. Pero hasta que ese momento llegué… estaré jodido. Y como siempre, nadie se enterará.

Hoy siento que si escribo esos versos amargos, los mas tristes, y alguien que me quiera de verdad los lee, puede llegar hasta a llorar. Porque me siento inspirado y puedo llegar a sacar todo el mal que tengo dentro del corazón y traspasarlo al papel. Una amiga mía (luego otra lo ha corroborado) dice que mi tristeza es contagiosa, y lo noto en ella, que cada vez que yo estoy triste, ella se pone triste. Así que dejaré de pasarlo mal aunque solo sea por ella, por no contagiarle mi tristeza, y no escribiré esos versos amargos, decidido.

“Prefiero el vicio: la música y el amor” (Calamaro)

UriSo 21