Publicidad:
La Coctelera

UriSo

"Soy amante de lo ajeno porque sé que tu amor le pertenece al diablo"

1 Julio 2008

POLVO NEGRO

POLVO NEGRO 25 de Febrero de 2008

A mi querida amiga, aquella que es capaz de soñar libremente.

Una vez me pediste que escribiera un relato y me dejara de tanta poesía. Pues bien, ahí lo llevas. Lo que sentí ese día nunca he contado:

Era uno de los últimos días de octubre del año 2006, concretamente el viernes 27. Como cada mañana, esperaba en la gasolinera a mis compañeros de trabajo: “Rapero”, que además era mi jefe, “Konka” y “Peque”. Las 7:20 marcaba el reloj de mi móvil cuando apareció el Alfa Romeo 147 de Rapero para recogerme y partir hacia Ferromallas, empresa en la que trabajábamos, perteneciente al grupo Alfonso Gallardo, y en la que llevaba justo dos meses realizando tareas de mantenimiento en las máquinas que fabricaban esos mallazos, que hoy recuerdo con tristeza.

Fue a mediados de julio de ese mismo año cuando recibí una llamada de un señor que decía pertenecer al citado grupo empresarial, en la que solicitaba mi presencia a una entrevista de trabajo. Cinco días más tarde cruce la puerta del bar del hotel Cristina donde nos habíamos citado. En la barra estaba Antonio Álvarez Sardiña, conocido en el pueblo como “El Rapero”, mote que proviene de su abuelo. Nunca me habría podido imaginar que, Antonio Rapero, era el señor que me llamó. Esperaba a un hombre serio, enchaquetado y con acento madrileño. Y me encontré a un joven, conocido del pueblo, con las uñas llenas de grasa, a consecuencia del trabajo que realizaba, y una alegre figura que no sé si me tranquilizó o me puso más nervioso de lo que ya estaba. La entrevista fue muy normal, como cualquier otra. A los pocos minutos pude observar que Rapero no era el típico payaso chulito que tenía prejuzgado mi mente. Era un tipo que aparentaba ser mas maduro que lo que su edad representaba, serio con los temas del trabajo y que sabía perfectamente lo que iba buscando para el puesto de trabajo. No duró más de quince minutos la entrevista, pero salí convencido de que me iba a escoger. Uno, cuando va a una entrevista, sabe si lo ha hecho bien o mal y cuando encajas en el perfil que buscan, eso también lo sabes. Efectivamente, al mes siguiente, después de las vacaciones, empecé a trabajar como maestro industrial en el grupo empresarial más importante de la región. Era un cambio importante en mi vida, tanto como bueno. Contrato indefinido, un sueldo antes impensable para mis circunstancias y pagas extras, algo también nuevo. Pero lo que mas me gustó fue que las vacaciones eran pagadas, algo de lo que nunca había podido disfrutar. No me podía resistir a aceptar esas condiciones laborales. Dos meses después, ocurrió el hecho, hecho motivo por el cual te escribo esta carta y que cambió mi vida.

Viernes por la mañana, y como cada viernes, te despiertas deseando que acabe el día para poder empezar a disfrutar del fin de semana. Era un día normal en la fábrica, las máquinas funcionaban a toda velocidad y empezaban a surgir las típicas averías de cada día. La gente me aceptaba, me sentía a gusto y querido. Tenía buenos compañeros, me sentía bien en mi trabajo, era feliz.

Las 11:08, nunca olvidaré esa hora. Mi jefe me pidió que subiera a los puentes-grúa de toda la fábrica, diez en total, para tomar referencia de los variadores. Me alegró que me encomendara esa tarea pues me mantendría entretenido toda la mañana y el salir ese día de la fábrica estaba ya cerca.

Bromeé con el almacenero antes de subir al primer puente-grúa. Para subir había que cruzar el almacén, y le dije: “si me pasa algo, que se quede con el coche el que lo quiera terminar de pagar”. Nunca imaginé que esas palabras llegarían a tener tanta trascendencia en su vida.

Cada nave tenía dos puentes-grúa. Las naves uno, dos y tres las realicé sin ningún problema. Fue entonces cuando emprendí el camino subiendo las escaleras de la cuarta nave. Entré al primer puente-grúa, tomé las referencias necesarias y me fui para el segundo puente-grúa sin imaginar lo que iba a suceder. Desenganché mi arnés de la línea de vida para poder subirme al puente-grúa, luego, ese hecho, me salvaría la vida. Puse la pierna izquierda dentro del puente-grúa y al intentar meter la otra pierna, tuve la sensación de que el puente se estaba moviendo. No lo entendía, había realizado bien el procedimiento de aviso, procedimiento que debíamos realizar cada vez que nos subíamos a un puente-grúa. No podía ser posible, pero el puente comenzó a moverse. Por momentos temí por mi vida. No sé como lo hice, pero tuve la intuición de agacharme, ese fue el segundo gesto que me salvó, pues había una viga que sobresalía y pasó rozando mi cabeza.

El puente continuó andando. Mi pie derecho, al ir rozando el pasillo que separa la nave cuatro de la cinco, levantó un polvo negro que me atrapaba, por momentos pensé que era la muerte camuflada, invadió mi cuerpo. El puente siguió y me aplastó la pierna contra la viga principal de la nave. Al pasarla, puede saltar a la plataforma del pasillo intermedio de ambas naves. Me puse de pie e intenté andar para bajar de allí cuanto antes. No era consciente de que estaba vivo de milagro. Iluso yo, no me di cuenta que tenía la pierna destrozada hasta que no la apoyé. Me derrumbé, el dolor era intenso, nunca había sentido tanto dolor. Gritaba y gritaba, pero el dolor no cesaba. En una plancha de un metro de ancho, a diez metros del suelo, solo y sin comprender nada, con la cara negra y los dientes negros que me dejaban un sabor en la boca a polvo mezclado con virutas de hierro. Nunca olvidaré ese sabor y ese olor. Me toque la pierna y sentí un agujero en el muslo, no asimilaba ese hueco en mi pierna, esa no era mi pierna, no podía serlo, no la sentía. Fueron los peores momentos de mi vida. El dolor crecía con el paso del tiempo. Era angustiante ver como mis compañeros me miraban con una impotencia tremenda de no poder subir y ayudarme.

De pronto, escuché la voz de Antonio. Me gritaba que donde estaba, pues estaba agachado y no se me veía desde el suelo. Levanté la mano, Antonio se alegró al ver que estaba vivo. Subió con la pio-pio acompañado del director de la empresa y me bajaron hasta abajo. Allí esperaba la UVI móvil. Antes de entrar, miré a mi alrededor. Toda la fábrica estaba allí, mirándome, y una persona gritándome: “lo siento, Dani, tengo dos hijos, lo siento, no me di cuenta, tengo dos hijos”. Era el gruista, el que había accionado el mando para que el puente se moviera, estaba haciendo su trabajo. A mí en ese momento no me importaba lo que hubiera pasado. Estaba vivo y eso era lo importante. Me metieron en la ambulancia y me llevaron al centro médico de la fábrica. Allí, esperaban médicos y enfermeros para ponerme una vía e inyectarme calmantes para el dolor. Me desvistieron y me pusieron el pulsímetro, aparato para medir el número y la frecuencia de los latidos del corazón. Al quitármelo, siguió sonando el pitido fijo, como cuando en las películas alguien muere en el hospital, es la peor sensación que he tenido nunca, escuchar ese “pi” ensordecedor y continuo.

Me ataron bien a la camilla, con la pierna inmovilizada y me subieron otra vez a la ambulancia. Había que ir al hospital. En todo el proceso, Antonio estuvo conmigo, fue un apoyo importante, no le solté la mano en todo el trayecto desde la fábrica hasta el hospital, me daba miedo quedarme solo.

Camino de Zafra el dolor fue desapareciendo por efecto de los calmantes. Entonces fue cuando aparecieron las primeras lágrimas. Me sobrepasaba todo. La incertidumbre de saber que le había pasado a mi pierna, el disgusto para mi madre, todo eso me hacía llorar. El enfermero que me acompañaba me intentó tranquilizar. Me dijo que no me iba a pasar nada y que me pondría bien. El ritmo de mi angustia fue en aumento, no le creí, pero me tranquilizó con sus palabras.

Llegamos a la clínica de Fremap donde pronto se percataron de que allí no podían hacer nada por mí. Así que me trasladaron al hospital, no sin antes darme un porrazo en la cabeza al meterme en la ambulancia de nuevo. Me hicieron las pruebas de radiografía y al instante se comprobó que no tenía huesos rotos, sólo era desgarro muscular. Antonio, que sabía lo que eran los puentes-grúa, no se lo podía creer. No se podía creer que no me hubiera pasado nada grave, pero se alegró incluso más que yo.

Me sondaron, me curaron las heridas, me escayolaron la pierna, que en ese momento parecía dos piernas en vez de una por el tamaño que tenía la inflamación, y me subieron a la habitación. Cuando pases por la carretera del hospital Vía de la Plata, fíjate en la habitación que hace la esquina superior derecha del edificio, allí pasé dos días de mi vida.

Llamé a mi madre. Para no preocuparla le dije que había tropezado, que tenía un esguince y que si podía recogerme en el hospital para llevarme a casa. Al llegar comprobó la gravedad del accidente y tuvo que volver a Fregenal a por ropa para quedarse allí toda la noche. Antonio se fue también para Fregenal y fue el primer momento en el que estuve completamente solo después del accidente. Solamente supe llorar y llorar al pensar en las personas que quería, al pensar que podía haber muerto y no hubiera podido verlas nunca más. A mi madre, a Paco, a mis hermanos y a mis amigos, pero sobretodo, pensaba en la mujer a la que amaba y el hecho de pensar que no podía haberla visto más, era el que me hacía llorar tanto y alegrarme de estar vivo.

Hoy, no hay un solo día que pase y no me acuerde de ese 27 de octubre. No creo en Dios, pero cada día doy las gracias, no sé muy bien a quien, por haber concentrado toda la suerte del mundo ese día en mí. Salvé la vida, fue un milagro.

Estuve dos meses de baja, la mitad en cama sin poder andar. Tiempo que me dio para replantear mi vida y hasta escribir un libro. Cambió mi vida ese día. Me propuse poder conseguir dejar ese trabajo, y hoy, más de un año después, lo he conseguido. He dejado el grupo Alfonso Gallardo y espero poder, este año, cumplir uno de mis sueños: Ir a la universidad.

Te escribo esta carta, amiga, por ayudarme a conseguirlo, pues sabes muy bien que sin ti, nunca lo hubiera logrado.

Gracias.

servido por UriSo 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rafa

rafa dijo

dani eres un gran artista al igual que eres una gran persona . solo deseo que te valla bien la vida.
de un excompañero.
P.D y no dejes de escrivir

31 Julio 2008 | 01:12 AM

lorenzo

lorenzo dijo

Simplemente genial!!! yo he tenido el placer de trabajar con usiso, y aparte de su forma de ser que es fabulosa, el tiempo que hemos sido compañeros no se olvida, ya sabemos el peligro que entraña trabajar en el grupo gallardo, pero tiene merito estas reflexiones sobre todo lo que sucedio aquella fatidica mañana!!! un abrazo muy fuerte

24 Enero 2009 | 06:05 PM

Daniel Villa

Daniel Villa dijo

Gracias Loren,

De los mejores momentos que recuerdo de Ferromallas, son los que pasé contigo, esas noches largas, los fines de semana allí pringando... una buena terapía era ir a visitarte a la trefiladora. Gracias, de corazón por hacerme pasar tan buenos ratos en aquel fatidico lugar.

25 Enero 2009 | 06:29 PM

jenry

jenry dijo

joe macho, se me han vuelto a poner los pelos d punta (no me acordaba desde la primera vez k lei esto el coche del rapero era un 147!)

10 Marzo 2009 | 10:06 AM

*

* dijo

de todos tus escritos este me ha parecido el mas tocho...pero te tengo que confesar, que también lo he leído, quizás lea tu libro

25 Agosto 2009 | 07:09 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de UriSo

UriSo

Fregenal de la Sierra, España
ver perfil »
contacto »
INFORMACION SACADA DE WWW.CIBERFLIPAOS.ES Un pedazo de escritor, aunque quizás lo de pedazo sobre, porque más que nada, es un gran escritor. Ya tiene escrita su primera obra Hojas secas, caminos mojados. Tambien le gusta el rock, su ibiza, arreglar cacharros electricos, currar, cantar x un microfono, hacer bricomania, enredar en el PC, beber bacardi limon, dejarse la barba varios días, picarse con el 4L, ver el Bilbao, hacer videos conmigo, ir a la Pitera.... en fin....lo que todo el mundo hace. Descripción (Por ChOrE): Que podemos decir d este tío sensiblero y la vez inesperado. Divertido con los suyos, educado y por que no...con cierto aire a la homosexualidad .jaja!!! Lo da todo por sus amigos, nunca hay problemas con el y tener por seguro q nunca os fallará. Como muchas de sus aficiones le gusta la música, es un maquina con los cables y su faceta oculta que la gente apenas conoce. Gran poeta ilustre de la villa de Fregenal Descripción (Por JeNrY): Un tío increíble, k en cuestión de unos meses se ha convertido en uno de mis mejores amigos, el tipo este no se como se las apaña pero es que es la polla. La verdad que me lo paso tela d bien con él y encima tiene coche, asik k mas pedirle, bueno, es algo feo pero ya sabéis que la belleza está en el interior... jajaja es coña. que mi danié es muy guapo.

Últimos comentarios

Fotos

UriSo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera